Así empezó el paraiso.
En la década de los 60. Llegan a la zona una serie de personajes procedentes de la región del Urabá antioqueño en busca de sitios de descanso para las crecientes faenas que el cultivo del banano les demandaba; al igual que un gran número de campesinos atraídos por los programas de titulación de tierras y créditos para el desarrollo de la ganadería.
Entre este grupo de inmigrante llega José María Palacio Agudelo Año (1966), quién se establece unos años en Acandí como negociante, pero en 1972 decide colonizar un pedazo de selva en la zona de Capurganá; transcurren varios años y se da cuenta que la ganadería aquí no tiene futuro, y sueña con hacer un buen desarrollo turístico que capture todo el potencial de turistas que solamente disfrutaba de las playas de Necoclí.
A finales de 1975 la Señora Narciza Navas y el piloto Jorge Mario Uribe se dan a la tarea de reabrir el pequeño aeropuerto de Capurganà que 15 años atrás el sacerdote y piloto ALCIDEZ FERNANDEZ y la comunidad habían iniciado.
En enero de 1976 se da inicio a la construcción del hotel LAS CABAÑAS con materiales de la región (madera y palma) y en la semana santa del mismo año se atienden los primeros 20 turistas; 30 años despues el hotel cambia su nombre por el de TACARCUNA, como homenaje al cerro sagrado de los indígenas cuna de la serranía del darién.
LOS PALACIO COLONIZARON A CAPURGANA.
Solo a un paisa andariego y visionario se le pudo ocurrir, hace 35 años, que los terrenos baldíos que estaba escriturando la Caja Agraria en el municipio de Acandí tenían un potencial turistico.
Asi era Don Jose Maria Palacio, un comerciante antioqueño que despues de probar suerte en Riosucio, Choco, donde tuve prosperos negocios, se fue a probar suerte a Acandi cuando un incendio dejo en cenizas todo su patrimonio.
Sin dejarse amilanar y con una gran familia por la cual responder, acepto el reto de conquistar nuevas tierras en Capurganá; un corregimiento de Acandi donde solo habia pantaneros y cultivos de arroz.
Desde ese momento, incluso cuando Capurganá; ni siquiera figuraba en los mapas, que este sería un destino turistico por excelencia. Sin pensarlo dos veces llamo a su hijo Héctor Palacio a Medellín, le hablo del proyecto y lo motivo a viajar para que conociera la tierra que habia adquirido; Yo estaba estudiando Economía en la universidad y luego de conocer Capurganá; le aposte al proyecto de mi padre. Hice un préstamo y compre un equipo de sonido, un congelador y una planta eléctrica con las cuales nos dimos a la tarea de iniciar un pequeño hotel; recuerda Héctor Palacio, gerente de la empresa De Costa a Costa. Empresa que cuenta con dos lodges, Tacarcuna en Capurganá y Playa de Oro en Bahía Solano.
Asi; a pulso de padre e hijo y con el apoyo de la comunidad y colaboradores que nunca han de faltar, levantaron las primeras 10 cabañas que mas parecían bohíos con techo en palma de iraca.
Con el respaldo del capitán Jorge Mario Uribe, que volaba su avioneta particular, empezaron a llevar turistas de Turbo a Capurganá; Héctor heredo la tozudez de su padre y gracias a ello, y al apoyo de Álvaro Uribe Vélez cuando dirigía la Aerocivil, este paraíso consiguió aeropuerto. Acto seguido llegaría Aces con sus vuelos permanentes, ruta que hoy cubre Aerolíneas de Antioquia (ADA)
Hoy, el que inicialmente se llamara Hotel Las Cabañas, es un hermoso Lodge denominado Tacarcuna, en homenaje a los indios cunas, nativos de la región.El nombre es en honor a los indigenas, a su cerro sagrado, a nuestra cultura que se levanta en lo mas alto de la serrania entre Panama y Colombia, retomando el nombre que estara siempre en la cima del Darien, explica Hector Palacio.
Con una capacidad para 100 huéspedes, el Tacarcuna Lodge cuenta con 35 cabañas modernas con baño privado y aire acondicionado, un porche con hamacas, piscina con bar sumergido, restaurante con capacidad para 120 comensales, una exquisita comida y una atención personalizada.
La lucha a brazo partido con su padre justifica el futuro de esta empresa turística. Gracias a la visión de don José María, cientos de colombianos y extranjeros han podido disfrutar vacaciones inolvidables en este paraíso nacional donde la exuberante vegetación contrasta con el azul profundo del mar; donde abunda la comida de mar que expertas cocineras transforman en exquisitas viandas.
Razón tenía don José María cuando colonizo esta tierra.